Conversación en ondas beta

 

 

Se apagaron las luces de fuera y se encendieron las del interior. Perezosamente, la maquinaria comenzó a funcionar. Podía oírse un leve murmullo entre el rumor de las conexiones y el chasquido de los chispazos neuronales. En la conversación susurrada se distinguían dos voces.

-Vamos ¿tienes listo el material? –la voz era autoritaria, incluso un poco impertinente.

-Casi, casi. –Respondió otra voz con un cariz de cansancio.

-Enséñamelo.

-Vale, pero habla más bajo. Lo vas a despertar.

Tras una pausa la voz autoritaria siguió.

-Esto no sirve, es demasiado explícito. Parece mentira, usa un poco más de simbolismo, joder.

-Con lo que tenemos otra cosa no se puede hacer. Echa un vistazo a la memoria si quieres.

-Ese no es mi trabajo. Estás hablando con el super yo. Me dedico a otras cosas, entre ellas a revisar los sueños ¡No me coacciones! Ése es precisamente mi trabajo.

-Y tú hablas con el yo, árbitro de este lugar, así que no fastidies, que pareces un cura reprimido. Dale una alegría al manchapáginas por una vez.

-Me niego. O quitas de ahí tanto sexo o el dormilón no sueña hoy.

-Eres un mojigato.

-¡No me repliques!

De repente, algo se agitó bajo la sala de máquinas. Las circunvoluciones cerebrales temblaron.

-Lo has despertado. –Dijo el yo, nervioso.

Un rugido se extendió por todas partes y la puerta del sótano de la sala comenzó a ser golpeada salvajemente desde abajo.

-¡Tengo hambre! –Decía el rugido sobrecogedor.- ¡Matar! ¡Sexo! ¡Sangre! ¡Saldré de aquí! ¡Quiero masticar el mundo! Arghhh.

-Ahora sí que la hemos cagado. –Dijo el yo.- Voy a llamar a Empatía a ver si calma al bicho con esa voz tan bonita que tiene.

-Está haciendo horas extras, sacando a paladas el THC de los neuro receptores del manchapáginas.

-Si el ello está despierto será imposible ejecutar el sueño. Sería una locura. ¿Oyes? Grita como un poseso. –El yo pareció pensar y acordarse de algo. -Reverendo super yo ¿sería tan amable de pasarme ese bote?

-¿Qué es?

-Subliminina, de los laboratorios Ubik.

El yo vertió el contenido del bote por la rendija de la puerta del sótano. Rápidamente se escuchó un gorgoteo y luego una especie de ronroneo cada vez más suave. Siguió un largo silencio.

-Muy ingenioso. –dijo el super yo.

-La ciencia moderna. Vamos a meter el sueño ya, que tenemos la fase REM encima. O usamos éste o ya me dirás.

-¿Por qué no usas ese tan bonito de las nubes de colores y los pajaritos cantores?

-Ese lo soñó hace dos semanas. Aparte, es una mariconada. – dijo el yo.

-Este seguro que ni se acuerda. Mételo y terminamos.

-¿Y qué hacemos con el sueño erótico con Megan Fox en las Bahamas?

-Ponlo en la pantalla y así nos entretenemos mientras se despierta.

-Ay, super yo, al final vas a ser un sátiro.

-En algo hay que entretenerse viviendo dentro del idiota este.

-Cómo lo sabes. –Dijo el yo mientras conectaba los dos sueños y se aguantaba la risa.

 

Y así fue como Dani, el manchapáginas, soñó con mariposas y nubes de colores, con música new age y un cantar de pajaritos de fondo, todo envuelto en una desagradable sensación de deja vu.

Le jodieron el día entero. Y el siguiente también.

 

 

 

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