Michael

 

Michael no solo es guapo, inteligente y elegante, es, sencillamente, espectacular. Cada vez que se mira al espejo se enamora, pero no es culpa suya, es que Michael es demasiado incluso para sí mismo. Su perfección le desborda.

Es tan buena persona y lleva tanto amor dentro que consigue amar cada milímetro de su ser. Cierto es que no le queda cariño para nadie más, pero esos son detalles que escapan a su atención. Él es el paradigma de lo divino. Para qué veáis hasta donde llega la cosa, es Dios quien reza para hablar con Michael, y la mitad de las veces le salta el contestador.

No hay que insistir en que es un tipo único. El mundo de las ideas se ve plenamente demostrado con solo su existencia. Él es el Molde. Platón estaría contento y, Nietzsche seguro que también. Qué carajo, todos estamos contentos.

Se acaba de aprobar un referéndum mundial, en el cual, por unanimidad, han decidido mandarlo al espacio exterior en una misión inédita: tratar con razas alienígenas y abrumarlas con su magnificencia y su legendario aplomo. Los extraterrestres se arrodillarán ante él y serán siervos de la Tierra. Bastará con una sonrisa. Michael es tan encantador que ni ellos podrán resistirse.

 

Cuando despegó su nave espacial estalló a media altura. Los pedazos volaron en todas direcciones y una inmensa bola de humo quedó suspendida en lo alto.

La gente quedó anonadada, algunos en estado de shock. ¡Michael! Un tipo tan increíble ahora solo era unos pequeños copitos flotando en las alturas. ¡Qué indescriptible decepción! Y qué tragedia, eso sin duda, qué tragedia.

 

Unos días después la gente se fue relajando y volvieron a lo suyo. Si Michael era tan perfecto lo normal es que estuviera en los cielos, porque, empezaron a pensar, aquí no pintaba mucho. Además, dijo alguno, así podrá hablar largo y tendido con Dios y ponerse al día ¿no?

 

 

FIN

                        domingo, 28 de octubre de 2018.

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El último regalo

 

 

Bajo la última luz de la tarde

Tan solo con su piel cubierta de oro rojo

Le ofreció su corazón en una bandeja

Que, sobre el licor humano,

Reflejaba un tembloroso cielo.

 

Los ojos se volvieron despacio

Llenos de frialdad y desprecio,

Y volvieron al horizonte.

Vete, dijo, mientras las gaviotas

Se arremolinaban sobre ellos.

 

Y la sangre manó en el crepúsculo,

Latiendo y humeando

Hasta tocar los pies de alguien

Que se sorprendió,

Pues ya había olvidado todo.

 

La arena bebió la vida,

La noche devoró la luz,

El agua ahogó el recuerdo

Y el tiempo borró lo que quedaba.

 

Nada pervivió,

Salvo una oscura mancha

Sin nombre ni significado.

 

 

Poema inspirado en la obra de Arthur Rimbaud

Los tres inventos que cambiarán a la humanidad

 

 

 

Los tres inventos que cambiarán a la humanidad

 

  1. Teletransporte
  2. Inteligencia artificial que supere la humana
  3. Emociones a la carta.

 

 

 

Teletransporte

 

Con el primero no haría falta moverse, lo cual es fantástico. Y no solo eso, todos serían gordos como yo, con lo cual ya no habría diferencias y nadie sería gordo ¡Bien! Eliminados dos problemas de un plumazo.

 

 

Inteligencia artificial que supere la humana

 

El segundo nos evitaría tener que pensar, no tendríamos que mover cuerpo ni mente. ¡Genial! Tantos cálculos, preguntas existenciales y dudas de todo tipo. Dale al ENTER y que la máquina lo resuelva todo.

 

 

Emociones a la carta.

 

El tercero, con el permiso de Philip K. Dick, nos evitaría tener que pasar depresiones, malos rollos, frustraciones, cabreos ¿Quién quiere esas mierdas? Felicidad a tope y todo el día. Sería como vivir en Marina Dor todo el año ¡Qué guay!

 

 

Conclusión:

 

Quizá una humanidad que no piense, no se mueva, ni sienta, acabe imbécil hasta extinguirse.

 

Por eso creo que son los inventos más importantes, porque serán los últimos.

 

 

FIN

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