El cogollo surgido del espacio

Ilustración de Jesús Rodríguez. Su web es : https://kamizeto.wordpress.com/

 

El cogollo surgido del espacio

 

El señor HP Polencraft conectó su ordenador portátil y acercó la llama del mechero a su cigarro especial, abrió una lata de cerveza y dándole un sorbito comprobó que estaba helada. Se colocó su bigote postizo y su casco vikingo, que siempre le ayudaban a pensar de forma más creativa. Miró a su alrededor y comprobó que todo estaba en orden.

Ya estaba listo para comenzar a escribir.

Colocó las manos sobre el teclado y un agudo grito traspasó su cerebro como una aguja ardiente.

–¡Pol, la lavadora trota y echa chispas! ¿Qué coño has hecho?

El señor Polencraft tomó las medidas necesarias. Echó el pestillo de la puerta y apoyó el respaldo de una silla en el pomo, por si acaso. Se puso los cascos a toda potencia con sonidos relajantes del mar. Y mientras las olas iban y venían comenzó por fin su relato.

Llegaron temprano al bosque. El día apenas empezaba a insinuarse y el piar de los pajarillos fue sustituido por un fuerte ruido de motores y el sonido de ruedas aplastando grava. Eran los primeros en llegar.

Caminaron hacia el sitio elegido y el Sebas, líder del grupo, comenzó a organizarlo todo. En una hora ya habían montado el chiringuito: Mesas y sillas, carteles, farolillos de colores y hasta una pequeña barra donde tenían cerveza fría en neveras portátiles.

Se colocaron ante el cartel de bienvenida y el fundador del club lo observó con ostentoso orgullo.

CLUB DE EXPORRETAS

NOS REÍMOS DEL COSTO

Y DE LA HIERBA

–Ha quedado genial. Tres ediciones ya, tíos.

–Sí, –dijo el Chincheta– Y esta promete ser especial, va a venir tela de gente. Muchos lo han dejado este año.

–¿Creéis que vendrá el Mai de Guarromán? ­–Dijo el Sebas.

–Ojalá, le daría un montón de vidilla a esto.

–Pero antes de llegar a estrella del fandango ese tío era camello –dijo uno de los ayudantes. De ahí su nombre. En su pueblo todo el mundo lo sabe.

–Hombre, por Dios, nosotros antes éramos porretas y míranos ahora. Hay que tener fe en las personas.

A media mañana aquello hervía de gente. Gracias a la organización y habilidad del líder del grupo todo marchaba bien. Por suerte había un pueblo cerca y el reabastecimiento de cerveza y comida fue constante. A la caída de la tarde, cuando ya nadie lo esperaba, el Mai de Guarromán llegó con su guitarra y su pañuelo en el cuello. Fue llegar, saludar y un dulce olor, fragante e inconfundible se extendió rápidamente por la zona.

–Joder, huele a maría. –Dijo alguien. Y esa frase expresaba el pensamiento de cada uno de los presentes.

–Hostia, es verdad ¿esto no era un club de exfumetas, no lo habíais dejado? –dijo el cantaor.

–No te hagas el tonto. Tú has traído el aroma. –Respondió el Sebas indignado.

Ambos se miraron de forma desafiante en un silencio de tensión creciente, hasta que algo los hizo mirar hacia arriba. Una luz venía del cielo, era de color esmeralda, y bajaba en línea recta hacia el centro de la reunión.

Tras unos segundos de asombro y parálisis, la gente corrió intentando alejarse de allí. Pero el cantante no pudo hacerlo, no porque no quisiera, se debía a que sentía las piernas petrificadas. Y allí se quedó como un pasmarote mientras el resplandor verde caía sobre él.

Lo primero que notó era que el olor a marihuana se intensificaba. Y ante él, suavemente, flotó una fantasmagórica esfera luminosa que contenía algo en su interior. Miró, pero no podía creerlo, lo que transportaba aquella luz era un cogollo de marihuana de proporciones inauditas.

Al tocar la tierra, la luz verde se difuminó hasta desaparecer. Y el cogollo gigante quedó allí, de pie ante El Mai de Guarromán, como el monolito de 2001. Algunos ya estaban volviendo y pudieron ver al susodicho que, como hipnotizado, dio un paso hacia lo que acaba de surgir del espacio, extendió el brazo y lo tocó, se escuchó una exclamación ahogada y entonces, entonces.

Entonces una mano agarró a Pol el por el pescuezo y lo obligó a girar el cuello. Lo que vio no eran dos ojos, eran ardientes abismos de odio eterno.

–Vale, sí. –Dijo automáticamente ante aquella mirada, aunque aún no le hubiera pedido nada.

Sintió que la garra le liberaba el cuello y, con voz muy dulce, su hermana le dijo.

–Arregla la lavadora, Pol, o una de estas noches te estrangularé.

–Pili, estoy escribiendo algo muy importante, un documento vital, dame unos minutos, por favor. Toma 5€ para la lavandería automática.

Ella puso cara de asco, cogió el billete y dijo.

–Qué fraude de vida. Y quítate ese casco con cuernos, por favor.

Cuando se fue, Pol arrastró el armario para atrancar la puerta de todo. Y tras liar un cigarrito se puso al lío.

Cuando El Mai de Guarromán lo tocó, el misterioso cogollo desapareció sin ningún sonido ni efecto, como si jamás hubiera existido.

El Sebas reunió valor y se acercó lentamente al pobre tipo, que parecía en trance.

–¿Tío, estás bien?

El cantante giró la cabeza y dijo.

–No veas, compadre. Tráeme la guitarra, estoy inspirado.

–¿Qué mierda era eso que cayó?

–Un cogollo de maría. Y no es coña.

–¿Y dónde está?

–Eso quisiera saber yo. La guitarra, rápido.

El Mai de Guarromán no podía ya contenerse y empezó a cantar ingeniosas canciones improvisadas. Los miembros del club de exporretas se volvieron a reunir para comentar el asunto.

–Joder, habrá sido una alucinación colectiva. –Dijo uno que era muy versado. –Seguro que es el síndrome de abstinencia.

–No sé yo. –Dijo otro.

Tras casi una hora de debate llegaron a la conclusión de que, fuera lo que fuera aquello, ya que estaban allí con toda esa cerveza tampoco iban a irse por una pequeña visión. Y después de trasegar un poco le vieron cada vez más sentido a la idea. Cuando empezaron con los cubatas ya casi se reían al acordarse.

Antes de la cena, el versado que había hablado antes, se ofreció a leer un poema de su propia factura. Los demás miraron al suelo y silbaron, pero el tipo se arrancó sin miramientos.

–Esto lo escribí una vez que estuve chungo del estómago. Se llama Oda al Pedo. Y dice así.

Oh, pedo

Heraldo del mojón,

Previa satisfacción,

Yo te venero.

Oh, pedo

Tu música quiero

Intestinal don

Sea uno, sean dos

Alas os confiero.

Era ya noche cerrada y nadie había visto crecer aquella cosa hasta que era bien grande. Mientras el tipo recitaba entusiasmado, alguien gritó de forma alarmante interrumpiendo el recital.

–¡La ostia, mirad, mirad!

Todos volvieron la cabeza. Una enorme planta crecía a toda velocidad, la iluminaron con los móviles. Una exclamación ahogada se atascó en cada garganta.

Un inmenso árbol de marihuana se retorcía y lanzaba cogollos tan grandes como cabezas a su alrededor. Una auténtica lluvia. Los miembros del club no sabían si esquivarlos o lanzarse a por ellos.

–No veas, qué alucinación colectiva más guapa. ¿Tienes papel? –Dijo uno.

Un par de horas después, hasta la última parte de cada cogollo espacial había sido lúdicamente convertido en fragante humo. Los miembros del club decían tonterías tirados entre las colillas. Algunos se habían quedado dormidos. Pero todos se incorporaron cuando el suelo comenzó a temblar a intervalos regulares.

–¿Qué es eso? –Dijo el Sebas, alarmado.

–Parecen pasos. –Respondió el poeta del pedo.

–Cómo van a ser pasos. Silencio, escucha. Debe ser un terremoto o algo así. Deberíamos ir a los coches.

Pero se hizo evidente que eran impactos con una clara cadencia y que provenían del interior del bosque. Se acercaban hacia los miembros del club. El fundador reaccionó rápidamente.

–Vamos, tíos. Huyamos, joder. No sé qué será eso, pero vamos a donde hemos aparcado y nos piramos de aquí ahora mismo.

La peña parecía estar de acuerdo y todos fueron hacia donde estaban los coches. Pero cuando llegaron la sorpresa fue mayúscula.

–¿Qué coño le ha pasado a mi Seat Panda? Esto es una locura. –Dijo el primero en llegar.

–¿Y a mi Ford Fiesta? –Se escuchó que decía otro.

Cuando el líder llegó por fin y vio aquello, sin darse cuenta le dio una calada a la chusta que le quedaba en la mano, fue un acto automático, solo para darse ánimos.

Los coches se habían convertido en bloques de hachís.

–Bueno, alégrate, hombre. Esa cascarria de coche ahora vale una pasta en el mercado negro. –Dijo el Sebas sonriente, intentando relajar los ánimos.

Pero los temblores cada vez sonaban más cerca y los pobres tipos ya no sabían qué hacer. El miedo crecía entre ellos a cada impacto de aquellas tremendas pisadas. Cuando, llevados por el pánico, estaban a punto de intentar huir corriendo hacia el pueblo, algo los detuvo.

El ser que se aproximaba, sin dejarse ver físicamente, proyectó su rostro en las mentes de los tipos paralizados. Era un ser abominable que escapaba a toda posible descripción. La mayoría empezó a temblar y algunos cayeron al suelo. El organizador, como poseído, comenzó a hablar en un tono muy raro.

–Soy Hagaseloustep, el camello de los dioses. Si me contempláis, moriréis. Pero tengo algo que deciros.

Los pobres hombres escuchaban atónitos y aterrorizados.

–He perdido algo. –Siguió diciendo el ser a través del Sebas– Y creo que vosotros sabéis dónde está.

El Chincheta, mostrando sangre fría, señaló al El Mai de Guarromán, que estaba intentando esconderse detrás de la guitarra.

–Ha sido él.

El cantaor abrió la boca para protestar, pero una especie de bruma verde empezó a salir por su boca. Manando en cantidades cada vez mayores, el vapor se reunía en una espesa nube que se elevaba y crecía.

Por fin la última hebra de luz verdosa abandonó su interior y el cantante cayó al suelo como un muñeco vacío. La nube se contrajo hasta formar una cápsula de intenso verde esmeralda, había algo en su interior. La extraña forma luminosa empezó a subir hacia el cielo cada vez más rápido.

Mientras el aroma de la marihuana volvía a esparcirse, los miembros del club observaban incapaces de moverse como El Mai de Guarromán se levantaba del suelo y decía:

–Qué putada.

Y volvió a caer al suelo, pero esta vez comenzó a roncar.

El Sebas parecía ser él mismo de nuevo y los temblores ya no se oían. Todos se miraron entre ellos, alguno comenzó a llorar, pero la mayoría solo miraba a su alrededor con la boca abierta, sin entender nada.

Después de aquella experiencia, el club de exporretas se convirtió en un grupo de ayuda mutua post traumática y, todo hay que decirlo, la mayoría también en camellos. El Sebas desapareció de la escena, el Chincheta se hizo político y el versado y poeta del pedo ganó el Premio Nobel.

En cuanto al Mai, desde aquel día no volvió a cantar, insistía en que había perdido la inspiración. Pero, también solía decir que si pudiera recordar las canciones que se le ocurrieron esa noche se habría hecho rico y famoso. Pero, por algún motivo, no se acordaba de una sola palabra.

El escritor dio por terminada su obra. Se hizo un cigarro, que ya tocaba, y abrió la puerta inter dimensional que tenía en la esquina superior izquierda de la habitación.

–Mira esto. Esto es literatura ¿te enteras? –Y Pol lanzó su relato por la grieta que comunicaba con una zona muy concreta del multiverso.

Al otro lado se escuchó un crujir de papeles y una voz dijo “ya veremos”. Poco después un manuscrito cayó en el cuarto de Pol. Éste lo cogió furioso y leyó el título, rezaba así: El color que surgió del espacio de H P Lovecraft.

Pol, rojo de rabia, saltaba gritando en dirección a la grieta, que se hacía cada vez más pequeña.

–Eres un asqueroso copión ¿Me oyes? Miserable mirón. Pero claro, como estás detrás en el tiempo, puedes publicar mis relatos cien años antes de que yo los escriba. Maldito seas, puedo sentir tu mirada por encima del hombro. ¡Argh!

Cuando Pol vio cómo se cerraba del todo la grieta, se calmó rápidamente, cogió una escalera y comprobó que no había ya conexión pasando la mano por la intersección de las dos paredes y el techo. Miró a su alrededor, desconfiado aún. Por fin, el escritor dejó la escalera y se frotó las manos mientras sonreía. Se dirigió a la esquina inferior derecha de la habitación, la diametralmente opuesta a la que acababa de cerrarse y una pequeña rendija comenzó a abrirse.

Pol garabateaba como loco en su cuaderno las ideas robadas. Qué maravilla, se le caía la baba mientras espiaba, qué ingenio, qué estilo tenía. Aquel escritor del siglo veinticinco, un tal Morecraft, era un maldito genio.

 

 

 

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Elogio justificado de la barriga.

­–La barriga es la cima lateral de la civilización humana. El símbolo del progreso. No crean a esos charlatanes halterofílicos o a esas caninas farsantes. No escuchen a esos acomplejados que usan crueles corsés y terribles pantalones ajustados. Hoy demostraré porqué la barriga es el mayor logro de la humanidad.

“Agradable al tacto, ofrece protección contra el frío, por no hablar de su poder amortiguador, y es, además, una reserva contra el hambre. Esférica y blanda, también es una almohada ideal. No se fíen de la esas barrigas fofas y caídas, que dirigen su mirada al suelo de la vergüenza. Una auténtica barriga mira al frente ¡incluso al cielo! Con orgullo y pundonor.

“No por nada decía el viejo Schopenhauer que los cuerpos elásticos son más valerosos que los cuerpos rígidos. Los primeros se defienden y repelen los golpes de otros cuerpos, pero los últimos pierden su posición y huyen.

“La buena barriga debe cultivarse con dedicación y gran habilidad, la alimentación debe ser abundante y selecta: gases, líquidos y sólidos deben entrar por el gaznate en la proporción y orden adecuados para conseguir la consistencia perfecta de la propia barriga. El grado de inclinación debe ser correcto.

“Y así, con amor, habilidad e inteligencia, uno puede presumir de portar una de las más hermosas curvas de la naturaleza. Quién necesita una espiral aurea, ni siquiera una idea de perfección, teniendo una buena barriga. Es el paradigma de la armonía de la naturaleza, es lo sublime hecho carne.

“Oh, barriga. Maravilla de la plástica y la elástica humana.

–¿Y eso qué significa, Rafalín?

–Mamá, que no me voy a comer la ensalada. No sé ya cómo quieres que te lo diga. Explícaselo papá.

El padre guardó silencio y puso cara de “ésta no es mi guerra” y, por un segundo, pensó que se libraba. Pero no.

–Manuel, ¡me cago en la leche! Como le compres al niño otro libro de filosofía te juro que no me veis más el pelo ninguno de los dos.

 

 

 

 

Los proverbios del infierno, de William Blake

 

Una fantasía memorable

Mientras me paseaba por las llamas del infierno, disfrutando de esas delicias del genio que a los ángeles parecen locura y tormento, recogí algunos de sus proverbios; pensando que del mismo modo que los dichos al uso en un país son prueba de su carácter, así los proverbios del infierno mostrarían la naturaleza infernal mejor que cualquier descripción de edificaciones u ornamentos.

Al regresar a casa, sobre el abismo de los cinco sentidos, donde una pendiente de lados planos mira desafiante al mundo presente, vi a un poderoso diablo que envuelto entre negros nubarrones se cernía sobre los bordes de la roca. Con llamas corrosivas escribió la sentencia que aquí surge, la cual puede ahora ser percibida por las mentes de los hombres, por ellos leída en la tierra:

¿Cómo sabes si cada ave que surca los cielos
no es un inmenso mundo de alegría,
encerrado por tus cinco sentidos?

 

Música recomendada

Proverbios del Infierno

 

En tiempo de siembra, aprende; en tiempo de cosecha, enseña; en invierno, goza.

Guía tu carro y tu arado sobre los huesos de los muertos.

El camino del exceso lleva al palacio del saber.

La Prudencia es una vieja solterona, rica y fea, que la Incapacidad corteja.

Quien desea pero no obra, engendra peste.

El gusano perdona al arado que lo corta.

Sumerge en el río a aquel que ama el agua.

El necio no ve el mismo árbol que ve el sabio.

Aquél cuyo rostro no irradie luz, jamás será una estrella.

La Eternidad está enamorada de los frutos del tiempo.

La abeja laboriosa no tiene tiempo para el pesar.

Las horas de la locura las mide el reloj, pero ningún reloj puede medir las horas de la sabiduría.

Todo alimento sano se logra sin red ni cepo.

Usa número, pesa y medida en un año de escasez.

Ningún pájaro se eleva demasiado alto, si vuela con sus propias alas.

Un cuerpo muerto no venga injurias.

Tu acto más sublime es poner al otro delante de ti.

Si el necio persistiera en su necedad se volvería sabio.

Locura, capa de la villanía.

Vergüenza, capa del orgullo.

Las prisiones están construidas con piedras de la Ley, los burdeles con ladrillos de la Religión.

El orgullo del pavo real es la gloria de Dios.

Lujuria del chivo, generosidad de Dios.

La ira del león es la sabiduría de Dios.

La desnudez de la mujer es la obra de Dios.

El exceso de pena ríe. El exceso de gozo llora.

El rugido de los leones, el aullido de los lobos, la ira del mar tempestuoso y la espada destructiva son porciones de eternidad demasiado grandes para el ojo humano.

El zorro condena la trampa, pero no a sí mismo.

El gozo fecunda. El dolor engendra.

Dejad que el hombre vista la piel del león y la mujer el vellón de la oveja.

El pájaro, un nido; la araña, una tela; el hombre, la amistad.

El egoísta necio que sonríe y el necio sombrío y ceñudo serán tenidos por sabios y se tomarán por norma.

Lo que hoy es evidente, una vez fue imaginario.

La rata, el ratón, el zorro, el conejo, cuidan de las raíces; el león, el tigre, el caballo, el elefante, de los frutos.

La cisterna contiene, la fuente rebosa.

Un pensamiento llena la inmensidad.

Está siempre pronto a expresar tu opinión y el vil te evitará.

Todo lo creíble es imagen de la verdad.

Nunca perdió más tiempo el águila que cuando escuchó las lecciones del cuervo.

El zorro se provee a sí mismo, pero Dios provee al león.

Medita en la mañana. Obra al mediodía. Come al atardecer. Duerme por la noche.

Quien ha soportado que abuses de él, te conoce.

Como el arado obedece las palabras, Dios recompensa las plegarias.

Los tigres de la cólera son más sabios que los caballos del saber.

Espera veneno del agua estancada.

Nunca sabrás lo que es suficiente a condición de que sepas lo que es más que suficiente.

¡Escucha el reproche de los necios! ¡Es un título real!

Los ojos de fuego, la nariz de aire, la boca de agua, la barba de tierra.

El débil en valor es fuerte en astucia.

Nunca pregunta el manzano al haya cómo crecer, ni el león al caballo cómo lograr su presa.

El que agradece lo que recibe, da a luz una abundante cosecha.

Si otros no hubiesen sido necios, nosotros lo seríamos.

El alma llena de dulce placer no puede ser profanada.

En un águila ves una porción de genio. ¡Alza la cabeza!

Así como la oruga elige las hojas más hermosas para poner sus huevos, el sacerdote deposita su maldición sobre los mejores goces.

Crear una sola flor es trabajo de siglos.

La maldición vigoriza; la bendición relaja.

El mejor vino es el más viejo, la mejor agua es la más nueva.

Las plegarias no aran; las alabanzas no cosechan.

Las alegrías no ríen. Las tristezas no lloran.

La cabeza, lo Sublime; el corazón, el Pathos; los órganos genitales, la Belleza; los pies y manos, la Proporción.

Como el aire al pájaro o el agua al pez, así el desprecio es al despreciable.

La corneja quisiera que todo fuese negro, y el búho que todo fuese blanco.

Exuberancia es Belleza.

El león sería astuto si tomara consejo del zorro.

El progreso traza los caminos derechos; pero los caminos tortuosos, sin progreso, son los caminos del genio.

Antes asesina a un niño en su cuna que nutras deseos que no ejecutes.

Donde no está el hombre, la naturaleza es estéril.

Nunca puede ser dicha la verdad de manera que pueda ser comprendida sin ser creída.

¡Suficiente! O demasiado.

 

El matrimonio del cielo y del infierno, William Blake.

Vietnam, de Wislawa Szymborska

 

 

Mujer, ¿cómo te llamas? —No sé.

¿Cuándo naciste, de dónde eres? —No sé.

¿Por qué cavaste esta madriguera? —No sé.

¿Desde cuándo te escondes? —No sé.

¿Por qué me mordiste el dedo cordial? —No sé.

¿Sabes que no te vamos a hacer nada? —No sé.

¿A favor de quién estás? —No sé.

Estamos en guerra, tienes que elegir. —No sé.

¿Existe todavía tu aldea? —No sé.

¿Estos son tus hijos? —Sí.

 

 

Wislawa Szymborska

 

 

El metarrelato asesino

 

–Oye, Randy.

–¿Sí? ¿Qué te pasa Ted?

–¿Sabes de qué va el relato?

–Ni puta idea. A ver qué se le ocurre al idiota este.

–Espero que se sienta gracioso y que no escriba alguna mierda poética de esas.

–Ojalá. Por cierto, mira ahí. ¿Ves eso? Ha aparecido un camino.

–¿Qué hacemos, lo seguimos?

–Venga, vamos. Tampoco vamos a estar aquí toda la tarde.

Y así, Randy y Ted, los inseparables amigos que se acababan de conocer, se decidieron de una vez a seguir la línea argumental.

–Eh, Ted. Mira, tío. Hemos llegado a una mansión.

–Anda, espero que esté llena de comida y mujeres. Aunque, conociendo al perla este, lo dudo.

Randy tropezó y casi se dobla un tobillo.

–Que te den. –Dijo el personaje con testarudez.

Una bandada de cuervos atacó a Randy, picoteándolo sin piedad.

–Me pondré en contacto con el sindicato de personajes de ficción ¡Te lo aseguro!

Una lluvia de excrementos de pájaro llovió sobre él mientras su amigo, Ted, flipaba en colores y, entonces, una nota cayó del cielo. Randy la cogió y leyó en voz alta.

Cíñete al guion y haz bien tu papel

O te liquido en la próxima línea.

El narrador.

A continuación, la nota se convirtió en un cuervo que se cagó sobre él y huyó graznando.

–Ya lo sabes. –Dijo Ted. –Aquí tenemos las de perder.

–Bueno, vamos a la mansión. A ver si puedo pegarme una ducha al menos.

Ya en la mansión, nuestros protagonistas descubrieron un misterio que les puso los pelos de punta.

–Oye, –dijo Ted– no sería mejor, digo yo, que entráramos y pareciera que todo va bien y luego ya se revela el misterio y eso. ¿Eh?

Un elocuente silencio envolvió al relato.

–¿No te gusta la idea? Bueno, tú mismo.

Randy, que salía de la ducha, en ese momento…

–Me estoy duchando todavía.

Quiero decir, mientras Randy estaba en el baño, la noche se cerró sobre ellos.

–Enciende la luz, Ted.

Entonces, una potente voz en off dijo lo siguiente:

Estoy hasta las pelotas de vosotros

Ser un personaje de ficción no es tan difícil, joder

Hala, a la mierda.

Y, por inesperados fallos en la estructura, la mansión se derrumbó, acabando con Ted y Randy, de los que nadie se acordó mucho, y sí, también enterrando junto a ellos mi futuro como escritor.

 

FIN

 

El tipo se levantó de la silla, desilusionado. Toda la tarde escribiendo para conseguir aplanarse el culo, porque lo que es rascar arte como que no. Se hizo un cigarrillo y reflexionó amargamente sobre las injusticias de la vida y la crueldad del destino. Mientras fumaba pegaron a la puerta y el pobre estaba tan perdido en sus pensamientos que abrió sin darse cuenta.

El cigarrillo se le cayó de la boca.

Ted y Randy lo miraban con una sonrisa lobuna, tenían arañazos y la ropa destrozada, exactamente como si acabaran de salir escarbando de debajo de varias toneladas de escombros.

–Hola, colega. Venimos a montar un taller literario. –Dijo Randy mientras se golpeaba la palma de la mano con un bate de beisbol.

–Sí tío. –Corroboró Ted y empezó a juguetear con una navaja de mariposa. –Tenemos que afilar nuestro estilo ¿entiendes? Ser más incisivos. No sé si lo pillas.

 

 

AHORA SÍ,

FIN

 

 

 

La bondad del corazón, de Schopenhauer

La bondad del corazón es una cualidad trascendente, pertenece a un orden de cosas que se eleva por encima de esta vida y es inconmensurable con cualquier otra perfección. Allí donde dicha bondad se da en un grado muy elevado ensancha tanto el corazón que éste abarca el mundo, en tanto que ahora todo está en ese corazón y nada queda fuera, dado que identifica a todos los seres con el suyo propio. Tal bondad procura frente a los demás esa indulgencia ilimitada que de lo contrario cada cual experimenta solo hacia sí mismo. Un hombre así no es capaz de exasperarse: Incluso cuando algo suscita el escarnio y la burla sobre sus propios defectos intelectuales o corporales, en su corazón solo se reprocha a sí mismo el haber sido la ocasión para tales expresiones y por ello sigue tratándolo del modo más cariñoso sin violentarse, albergando la firme esperanza de que se retractará de su error y se reconocerá a sí mismo también en él. ¿Qué valen ante esto el talento y el genio?

 

Arthur SchopenhauerEl mundo como voluntad y representación. Comentarios. Vol II.

La circunferencia del infierno

 

 

Soy la circunferencia del Infierno;

 

Sostengo el Miedo,

Sostengo el Horror,

Sostengo la Muerte.

 

Mi espíritu vierte cenizas sobre la nada,

Mi voz proviene del silencio del desierto.

Pero mi hambre es infinita

Como la del fuego.

 

La circunferencia del Infierno, me llaman.

 

Pero mi corazón también sangra

Y mis lágrimas contienen verdad.

Mi ánimo puede ser elevado

Y queda pureza en mi mirada.

 

Porque las fronteras infernales,

Como los bordes del Cielo,

Se mezclan

Bajo nuestra piel.

 

 

La circunferencia del Infierno, me llaman.

 

Pero mi verdadero nombre

Es, simplemente, humanidad.

Brisas de mayo

 

 

La primavera se ha levantado hermosa,

Su dulce canción nos resucita un año más.

Las mujeres, el cielo, las flores y el mundo entero

Amanecen a nuestro alrededor.

 

La vida brilla de nuevo, como recién creada.

Los anhelos despiertan bañados en la nueva luz,

La sangre quema bajo la piel

Y tanta belleza quema en los ojos.

 

Es momento de sonreír, amigos.

Tras la gélida noche

Y antes del infierno de fuego,

La primavera nos abraza.

 

No se distraigan, no dura mucho.

Paseen, observen y sientan.

 

Y, sobre todo, la mayor delicia,

Caricias en el alma y en el corazón,

Es esta bendita brisa de primavera

Que susurra palabras de amor.

A la primavera, de Friedrich Hölderlin

 

 

He visto marchitarse mis mejillas y debilitarse la fuerza de mis brazos,

pero tú, oh corazón mío, no envejeces aún;

como Diana despertaba a su amado; la Alegría, hija del cielo, te ha sacado del sueño.

Pues ella se ha despertado conmigo para una nueva y ardiente juventud,

y mi hermana, la dulce Natura,y mis queridos valles me sonríen,

y los bosques, más queridos aún, plenos del gozoso canto de pájaros y de juguetonas brisas,

lanzan a mi encuentro sus enervados gritos de placer y su clamor amigo.

¡Salud a ti, que rejuveneces corazones y campos, sagrada primavera!

Salud, primer nacido del año, deliciosa primavera,

tú que despiertas a la bella Naturaleza ¡Oh amante, salud!

El río, rompiendo sus cadenas te canta himnos de fiesta

que hacen temblar sus orillas; y nosotros, los jóvenes, vamos

dando gritos de alegría hacia el río que te celebra

ofrecemos nuestros ardientes pechos a tu aliento a amoroso,

nos arrojamos al río y, uniéndonos a su clamoreo, te llamamos hermano nuestro.

Hermano, qué bella es la danza de la alegría,

la danza de amor infinito que lleva a Éter sonriente

la Tierra, tu bienamada, pues a ella viniste con tu varita mágica

desde el fondo de los valles elíseos, celeste adolescente.

Acaso no hemos visto con que gracia nueva recibe

a su altivo enamorado, el sagrado Día,

cuando, orgulloso de haber vencido las sombras,

flamea sobre las montañas, y ella,

enrojeciendo suavemente bajo la vela de las brisas de plata,

levanta los ojos, llena de una dulce espera,

y se inflama bajo su beso, y sus tranquilos hijos,

flores y bosques y campos sembrados y viñas brotadas.

 

Ahora descansa, descansa, tú y tus tranquilos hijos.

Madre Tierra, pues desde hace rato Helios ha entrado

sus caballos de llama, y los héroes tutelares del cielo

-allá Perseo, Hércules más lejos- gravitan y pasan

llenos de silenciosa ternura. Y el hálito murmurante de la noche

roza dulcemente tus gozosas mieses, y los arroyos sonoros

en la lejanía mezclan el murmullo de todo lo que mece.

 

Friedrich Hölderlin

Reseña e impresiones sobre “El Silmarillion” de JRR Tolkien

 

 

Aun en la oscuridad de las más profundas arcas los silmarils resplandecían con luz propia, como las estrellas de Varda; y sin embargo, como si fueran en verdad criaturas vivientes, se regocijaban con la luz y la recibían y la devolvían con matices aún más maravillosos”.

                                                                 Descripción de los Silmarils, JRR Tolkien

  1. El libro:

Esta obra es una cosmogonía fantástica. Desde la creación del mundo hasta un final que promete un nuevo principio. Recuerda a la Voluspa, el primer poema de la Edda poética, en la cual también se refiere una especie de cosmogonía, pero en este caso, la de la mitología nórdica.

El libro se divide en cinco partes.

  1. Ainuindale: La creación del mundo a través de la música de los Ainur con la dirección de Ilúvatar.
  2. Valaquenta: La historia de los valar y los ainur (dioses mayores y menores)
  3. Quenta silmarillion: El grueso del libro, donde se cuenta la historia de los Días Antiguos y las primeras edades, a través de lo que ocurre con las tres joyas más hermosas que nunca han existido: los silmarils.
  4. Akallabeth: La caída de Númenor, donde se narra el fin de esta civilización.
  5. La tercera edad: Donde se cuenta la historia de anillo único y la parte que, digamos, se narra en el señor de los anillos y el hobbit. Resumido en poco más de veinte páginas.

Y añade un delicioso índice de nombres donde podemos disfrutar de la belleza del vocabulario que crea Tolkien, palabras elegantes y con fonética musical y rica extraídas de un idioma inventado por él mismo.

  1. Impresiones:

Mis impresiones son muy satisfactorias. Su poder evocador es mágico. Con solo leer este libro uno puede visitar la fortaleza escondida de Gondolin, y ver sus blancas torres resplandecer. Ser testigo de la magnificencia de los Dos Árboles de Valinor, que iluminaban el mundo cuando el Sol aun no había nacido. Uno puede, leyendo un poco más, sentir el amor de Beren y Luthien y ser testigo de una historia desgarradoramente hermosa y digna de un mito grecolatino.

Pasando estas páginas puedes conocer a Feanor, que parecía albergar en su interior un fuego secreto y cuyas manos crearon los silmarils. Y verás los silmarils, cómo no, podrás sopesarlos y observarlos a distintas luces. Encontrarás amistad, traición, amor y odio. Y todas esas relaciones humanas y emociones que nos han ido construyendo como civilización en forma de una maravillosa mitología.

Porque Tolkien no solo escribió unos cuantos libros, sino que creó un mundo            hecho con todo el amor y mimo por el detalle, y, además, durante casi toda su vida. El resultado es asombroso. Y muy recomendable.

Él quería una mitología para Inglaterra, pero creó una que puede disfrutar cualquiera.

Para terminar, solo hacer una mención al estilo de la obra. Es una prosa ligera, que, a veces juega con sencillez con la poesía y la inocencia de los antiguos textos de la mitología. Diría que, si el contenido es una delicia, la forma no lo es menos. Este libro, en mi opinión, es para leerlo despacio, deteniéndose en cada recodo del camino, a, simplemente, imaginar

Creo que requiere por parte del lector un ánimo más o menos contemplativo y relajado. Hay que dejarse llevar suavemente y el viaje merecerá la pena. En conclusión un libro muy recomendable para los amantes de la fantasía y la mitología.