Gea y Selene

 

 

–Oh, pálida vergüenza. Silencia tu melosa lengua y cierra esa boca que rebosa miel envenenada. No des lecciones a quien ya las recibe de esos que escarban como gusanos, bucean como reptiles, vuelan como buitres y caminan, como dioses, por mi propia piel. ¡Humanos! Locos desagradecidos e irresponsables. Y tú, con tu rostro envuelto en un sudario de ceguera, quieres defenderlos ¿Por qué?

–Eres la perla azul de un imposible sueño de vida y amor ¿Y me haces esa pregunta? Mírate. Eres hermosa, hermosa y única en el vasto éter. Deslumbras en el abismo de la nada. Esos niños que te recorren y te tratan con crueldad crecerán. Créeme, lo harán. Y quizá cuando sean señores de las estrellas, tú sentirás el orgullo de ser su cuna y yo el orgullo de inspirar sus sueños. Es por eso que los defiendo, porque mi espíritu los acompaña.

–Necia ingenua. Moneda sin valor. Te empeñas en sostener la aventura en tus ojos, la poesía en tus labios y el delirio en tu mente. La noche será eterna para todos, para ellos y para nosotros. Y tú, mentirosa escurridiza, que te alejas imperceptiblemente y pones fecha cósmica al fin del hombre ¿de verdad quieres seguir sosteniendo esta lastimosa farsa?

–Sea o no como dices, mi confianza es grande. Y te disculpo por esa navaja cruel que usas para hablarme. Sé que tu dolor es intenso y seguirá siéndolo, tus heridas son innumerables y enormes. Y es cierto que la última noche me alcanzará lejos, pero los designios fluyen por su cuenta. Y tal es el mío. No obstante, reconoce esto al menos: son tenaces, son fuertes. Les has dado fruta, carne y leche en tu esférico paraíso, pero también hielo y fuego destructores y viento afilado y agua arrasadora. Mas perseveraron, resistieron y crecieron, y hoy te cubren como diamantes sobre una joya celeste.

“Ten confianza, hermana mayor. Ten confianza.

“Quizá mi sueño escale tu amargo pesimismo y coloque una cima allá donde no quieres mirar. El tiempo resolverá nuestra incógnita y veremos de qué lado cae la balanza. Y si es ceniza, en ella nos hundiremos; y si es gloriosa esperanza, nos iluminará para nuestro regocijo.

“Esperemos pues, ya que nuestra paciencia es infinita.

–Esperemos.

Gea calló. Y guardaron silencio mientras observaban a esos seres pequeños pero poderosos que se afanaban por llegar a un lugar que eran incapaces de imaginar. Que buscaban un destino que no tenían. Y, en definitiva, que perseguían algo que solo ellos mismos podían crear. Porque estaba en el interior de su propia esencia.

Por ello, nos observaron y esperaron que el futuro se desenvolviera.

                                                                 FIN

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Grávida está mi alma

 

Grávida está mi alma con su propio fruto maduro;
Grávida está mi alma con su fruto.
¿Quién vendrá ahora que coma y se sacie?
Rebosa mi alma de su vino.
¿Quién se servirá ahora y beberá y se refrescará del calor del desierto?
»Más me valdría ser un árbol sin flores ni frutos,
Pues el dolor de la abundancia es más amargo que la esterilidad,
Y la pena del rico de quien nadie toma nada
Mayor es que el dolor del mendigo a quien nadie quiere dar.
»Más me valiera ser pozo, seco y reseco, y que los hombres lanzasen piedras
a mi interior;
Pues sería mejor y más fácil soportarlo que ser una fuente de agua viva
Cuando la gente pasa y no quiere beber.
»Más me hubiera valido ser junco aplastado bajo el pie,
Pues eso sería mejor que ser una lira de cuerdas de plata
En una casa con amo sin dedos
Y cuyos hijos son sordos».

 

 

 

 

Balidos

 

–Los de Neptuno no tenéis ni puta idea. No os enteráis de nada. Si fueras de Urano, como yo, sabrías perfectamente que eso no es así.

–Pero…

–No me interrumpas, joder. Qué falta de educación hay en tu planeta ¿no? Como iba diciendo, puedo demostrar que lo que dices es completamente falso. Una vez me llamaron para cubrir una baja en el observatorio multidimensional de Tanhausser y allí, te lo juro, vi al Chivi Escarlata. Existe. Escucha esto:

“Los de la Iglesia del Balido siempre han estado enfrentados con la Congregación del Santo Berreo. Estos últimos adoctrinan con la superioridad del ciervo y los primeros con la supremacía de la cabra. Pero lo que no saben es que, como no te levantes, te tiro el agua de la fregona en la cabeza.

–¿Cómo?

–O te levantas o le doy la vuelta a la cama.

–Pero ¿y eso que decías del Chivi Escarlata?

–Chivi te voy a dejar yo. Me estoy cansando. Mira, John, son las siete de la tarde, la niña está esperando, levanta de una vez.

Bajo tales razones John A Tower no tuvo más remedio que apartar el sueño y enfocar la mirada. Los ojos de su mujer eran fuego cuajado, eran una bomba inestable, eran la visión de Kurtz, eran las ventanas de infierno.

En cuestión de segundos estaba en pie, vestido, afeitado y con las llaves del coche en la mano.

–Esto… ¿Dónde íbamos? ­–Preguntó, confuso.

–Tienes que llevarnos. A la niña al baile y a mí a casa de Mari Pepi.

–Todavía me da tiempo a llegar al Molly.

–Tú verás.

Un par de horas después por fin pudo ir a la segunda edición de la ceremonia del Cencerro Award, la cual estuvo muy perita, como correspondía. El que haya ido lo sabrá y el que no pues que se lo imagine.

En la entrega de premios, nuestro protagonista, recibió una cabra roja en un palé, tamaño Madelman, a la cual llamaron “Chivi”. Unas extrañas resonancias se extendieron por el cerebro de Tower al escuchar ese nombre. Chivi. ¿De qué le sonaba? Apartó la idea y se dedicó a charlar y a trasegar zumito de cebada mientras la noche iba avanzando.

John no quería ni mirar aquella figura turbadora, pero, finalmente, por el mismo motivo que nos rozamos un diente con la lengua cuando nos duele, la sacó y la colocó sobre la barra, observándola.

Al final perdió la paciencia y pensó en irse. Llamó el camarero y preguntó cuánto debía.

–Beeee, beee, bee. –Respondió el camarero.

John tardó un poco en reaccionar mientras el empleado esperaba.

–¿Cuánto ha dicho?

–Beee, beeeeeee, bee, bee. –Respondió.

John se puso pálido, soltó unos cuantos guiles de cobre sobre la barra, recibiendo 3 XP por la hazaña, y se fue de allí, no sin antes guardar el Chivi de Honor en su bolsillo. Por el camino se cruzo con unos amigos que parecían discutir, al acercarse escuchó la conversación.

–Beeee, beeeee, beeeee. –Dijo uno

–Beeeeeeeee, beeeeee. –Respondió el otro muy convencido.

El señor Tower ya estaba realmente alarmado, pero cuando unos enamorados pasaron dándose besitos y susurrándose dulces balidos, no puedo evitar correr despavorido. ¿Qué estaba pasando? ¿Qué locura era esa?

Se sentó en un banco y volvió a sacar la cabra. La puso a su lado y pensó en destruirla. Quizá así volvería la normalidad. Pero fue pensarlo y escuchar una voz a su lado.

–Ni lo intentes, o te hare papilla.

Miró y vio a la cabra con una media sonrisa y una mirada maligna.

–No sabes quién soy ¿verdad?

–Sí, eres una cabra de plástico.

–No. Soy un tótem. Soy la deidad de una civilización mucho más avanzada que la vuestra. ¡La Chivilización! Estamos extendiéndonos y hemos venido a quedarnos. Espero que no tengas ningún inconveniente. Lo digo por ir matándote y eso.

John A. Tower no daba crédito a lo que oía. ¿Una cabra extraterrestre? Agitó la cabeza, aquello era demasiado incluso para él. Nadie, salvo quizá Philip K Dick, sabría qué hacer en semejante situación. Visualizó una legión de chivos super inteligentes invadiendo la tierra, el pobre hombre comenzó a temblar y notó cómo le bajaban de golpe seis puntos de cordura.

La cabra lo derribó con la mirada mientras leía sus pensamientos; al caer se dio en la cabeza con el bordillo de la acera y quedó grogui.

–Bueno, puede que yo sea de Neptuno, pero esa historia no tiene ni pies ni cabeza. Ni final, por cierto.

–Mira, de verdad, no sabes ni dónde tienes los tentáculos inferiores. Fui testigo de todo eso en el observatorio multidimensional, como te he dicho. Pero se cortó la emisión en ese momento. Pero el Chivi invadió aquella dimensión. ¡El Chivi Escarlata de la leyenda de la Iglesia del Balido! ¿No te enteras? ¡Y ahora está aquí!

–Cariño, son las ocho de la mañana. Cariño, cariño…

–Espera, quiero ver qué pasa en el sueño, beeeee.

–Cariño.

–Beee, beeee, beee.

–¿Qué dices? Habla bien, John.

–Beeeeeeeee.

John A Tower cerró la boca como se cierra una trampa para ratas al activarse. Intentó pensar en aquello, pero la cosa no funcionaba. Solo podía reproducir balidos en su mente. La cosa estaba jodida. Huyó y corrió sin saber adónde hasta que por inercia inconsciente acabó en el Molly. Fue a sentarse y algo se le clavó en el costado. “Beee, beee, bee” Pensó frustrado. Era la cabra de plástico, el tótem o lo que fuera aquello. Volvió a colocarla en la barra y ya puedo pensar bien, pero a su alrededor las conversaciones se convirtieron en animados balidos y bovinas risotadas.

“Valiente mierda” Pensó John.

El gallo cantó y la cabra de Álora se despertó, sacudió la cabeza y se dirigió al pesebre a rumiar el desayuno. Últimamente soñaba cosas realmente extrañas. Pero se olvidó en seguida, eructó y siguió a lo suyo.

Lo que no sabía es que en realidad era una canción de Tabletom. La cual soñaba dimensiones que, a su vez, la soñaban a ella. El universo era un juego de espejos que confundía realidad y ficción hasta que no había ninguna diferencia entre ambos.

La cabrá se echó una siestecilla y ciertos extraterrestres siguieron con su discusión. Por otro lado, John A Tower despertó en una nueva Chivilización y se fue adaptando hasta gustarle aquella sociedad bovina, mucho más pacífica y también mucho más lanuda, todo hay que decirlo.

Y siguieron soñándose en un extraño círculo que giró para siempre, rodeado y mezclándose con otros círculos de soñadores. Y, como bien sabemos en Andrómeda, la nada no existe, el cero es una quimera y lo mismo pasa con la muerte definitiva. Puesto que nada es permanente tampoco la inexistencia lo es. Y estos personajes y muchos más siguieron discurriendo por ese infinito mental que es todo lo existente.

 

 

                                                                 Informe nº 349-3

Nombre del empleado: Rixtey

DUI: HA786571139-QQ

                                                                 Operario del observatorio de Tanhausser

                                                                 Período de observación: de 78.58 a 97.21 cht

CP 45816, Alegría de la Huerta.

                                                                 Sistema Carpicornio

Andrómeda

                                                                                                        FIN DEL INFORME.

 

 

Relato dedicado al Círculo de los Sin Nombre, a Filmtropía, por inspirarlo, y en especial a Juan Alberto Guzmán de la torre, también conocido por otros nombres en dimensiones poco frecuentadas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Reseña sobre el sueño del Fevre, de George R R Martin

  1. La Obra: “El sueño del Fevre”

 

En principio lo que más sorprende de esta obra es estar ambientada en el Misisipi, en los tiempos de los barcos de vapor y las ventas de esclavos. Es algo inusual para una novela de vampiros. Pero, aunque el lugar sea el mismo y el tiempo cercano, uno no espera ver por allí a Huckleberry ni a Tom descubriendo tesoros, en realidad uno no espera ver a un solo niño. El Misisipi de Martin no es como el de Twain. El de este último es una luz chispeante llena de juventud, pero Martin conjura espesas sombras y una profunda decadencia. Siendo el mismo río, cada uno lo impregnó de que llevaba dentro.

 

Los vampiros de este libro tienen cierta “coherencia” en cuanto a sus orígenes y a las leyes que rigen sus vidas. No son vampiros usuales, pero, por decirlo así, la cosa encaja y el resultado es bueno. No tiene el sinsentido de otras historias de vampiros como The Strain, donde estos seres se expanden continuamente hasta que, por lógica, no quede ni un humano. Ni sangre, claro. Es como una estúpida enfermedad que mata a su anfitrión en un plazo corto de tiempo y muere con él, cuando sería más provechoso parasitarlo para siempre.

 

En la obra de Martin, se soluciona de forma que los vampiros apenas pueden procrear y no pueden transformar a otros humanos, con lo cual su extinción es cuestión de tiempo. Lo cual crea una sensación de decadencia aun mayor, puesto que tratamos con los que quizá serán los últimos vampiros.

 

En cuanto a la trama, no quiero contarla mucho, ya que quien lee esto puede que nunca haya leído la novela. Solo decir que tiene buenos personajes, especialidad del autor, y una ambientación tan lograda que llegas a sentir cierta opresión.

 

Una novela muy recomendable desde mi punto de vista.

 

 

 

  1. El autor: George R R Martin.

 

Descubrí a este señor por un mail que me envió la librería Luces. Decía “el escritor George R R Martin nos visita no sé cuando a no sé qué hora” Más o menos. Yo pensé, ¿Y este nota? ¿Quién será? Entonces me acordé de Muerte de la luz, una novela que había leído de adolescente. Tampoco me había entusiasmado el libro así que no fui. Hoy me arrepiento.

Solo quería escribir las impresiones que me produce este autor de una forma breve. Lo principal en su forma de escribir es el impacto emocional que producen algunas de sus escenas. El sueño del Fevre las contiene y Juego de tronos rebosa de ellas. Yo creo que esto ocurre por su maravillosa capacidad de crear atmósferas que atrapan, eso provoca en el lector que viva la historia que le cuentan y multiplica el efecto de sus devastadoras escenas. Como Julian hablando con René Garoux, ambos sentados en su cama. O como la montaña y la víbora, de juego de tronos, combate traumático donde los haya.

 

Algunos lo critican porque estuvo muchos años en TV y se le ha quedado un deje de guionista. Es posible, pero no escribe como un guionista escribe como un maestro de la literatura. A veces extiende una poesía realmente cautivadora, aparte de sus descripciones, diálogos. El tipo brilla, aunque puede que sí, tenga un tic de escritor de series.

 

Me despido solo diciendo que también recomiendo a este señor barbudo con tirantes. No se puede negar que escribe bien.

 

 

FIN

 

 

Michael

 

Michael no solo es guapo, inteligente y elegante, es, sencillamente, espectacular. Cada vez que se mira al espejo se enamora, pero no es culpa suya, es que Michael es demasiado incluso para sí mismo. Su perfección le desborda.

Es tan buena persona y lleva tanto amor dentro que consigue amar cada milímetro de su ser. Cierto es que no le queda cariño para nadie más, pero esos son detalles que escapan a su atención. Él es el paradigma de lo divino. Para qué veáis hasta donde llega la cosa, es Dios quien reza para hablar con Michael, y la mitad de las veces le salta el contestador.

No hay que insistir en que es un tipo único. El mundo de las ideas se ve plenamente demostrado con solo su existencia. Él es el Molde. Platón estaría contento y, Nietzsche seguro que también. Qué carajo, todos estamos contentos.

Se acaba de aprobar un referéndum mundial, en el cual, por unanimidad, han decidido mandarlo al espacio exterior en una misión inédita: tratar con razas alienígenas y abrumarlas con su magnificencia y su legendario aplomo. Los extraterrestres se arrodillarán ante él y serán siervos de la Tierra. Bastará con una sonrisa. Michael es tan encantador que ni ellos podrán resistirse.

 

Cuando despegó su nave espacial estalló a media altura. Los pedazos volaron en todas direcciones y una inmensa bola de humo quedó suspendida en lo alto.

La gente quedó anonadada, algunos en estado de shock. ¡Michael! Un tipo tan increíble ahora solo era unos pequeños copitos flotando en las alturas. ¡Qué indescriptible decepción! Y qué tragedia, eso sin duda, qué tragedia.

 

Unos días después la gente se fue relajando y volvieron a lo suyo. Si Michael era tan perfecto lo normal es que estuviera en los cielos, porque, empezaron a pensar, aquí no pintaba mucho. Además, dijo alguno, así podrá hablar largo y tendido con Dios y ponerse al día ¿no?

 

 

FIN

                        domingo, 28 de octubre de 2018.

El último regalo

 

 

Bajo la última luz de la tarde

Tan solo con su piel cubierta de oro rojo

Le ofreció su corazón en una bandeja

Que, sobre el licor humano,

Reflejaba un tembloroso cielo.

 

Los ojos se volvieron despacio

Llenos de frialdad y desprecio,

Y volvieron al horizonte.

Vete, dijo, mientras las gaviotas

Se arremolinaban sobre ellos.

 

Y la sangre manó en el crepúsculo,

Latiendo y humeando

Hasta tocar los pies de alguien

Que se sorprendió,

Pues ya había olvidado todo.

 

La arena bebió la vida,

La noche devoró la luz,

El agua ahogó el recuerdo

Y el tiempo borró lo que quedaba.

 

Nada pervivió,

Salvo una oscura mancha

Sin nombre ni significado.

 

 

Poema inspirado en la obra de Arthur Rimbaud

Los tres inventos que cambiarán a la humanidad

 

 

 

Los tres inventos que cambiarán a la humanidad

 

  1. Teletransporte
  2. Inteligencia artificial que supere la humana
  3. Emociones a la carta.

 

 

 

Teletransporte

 

Con el primero no haría falta moverse, lo cual es fantástico. Y no solo eso, todos serían gordos como yo, con lo cual ya no habría diferencias y nadie sería gordo ¡Bien! Eliminados dos problemas de un plumazo.

 

 

Inteligencia artificial que supere la humana

 

El segundo nos evitaría tener que pensar, no tendríamos que mover cuerpo ni mente. ¡Genial! Tantos cálculos, preguntas existenciales y dudas de todo tipo. Dale al ENTER y que la máquina lo resuelva todo.

 

 

Emociones a la carta.

 

El tercero, con el permiso de Philip K. Dick, nos evitaría tener que pasar depresiones, malos rollos, frustraciones, cabreos ¿Quién quiere esas mierdas? Felicidad a tope y todo el día. Sería como vivir en Marina Dor todo el año ¡Qué guay!

 

 

Conclusión:

 

Quizá una humanidad que no piense, no se mueva, ni sienta, acabe imbécil hasta extinguirse.

 

Por eso creo que son los inventos más importantes, porque serán los últimos.

 

 

FIN

Ensoñaciones

 

 

He sido todo lo que percibes

Y también todo lo invisible

 

He sido arroyo y maremoto,

Víctima y criminal,

Preso y fugitivo.

He sido Luna blanca y blanca sal,

He sido aire, he sido fuego,

Y, a la vez, caricia y puñal.

 

Sonrisa y desdicha,

Alba y ocaso,

Incluso la muerte,

En mi están.

 

Fui el espíritu de Spinoza.

Fui el primer verbo,

La primera molécula

Del Big Bang.

 

Fui la noche imperecedera,

Fui la hambrienta tiniebla

Y seré la infinita luz sobre el mar.

 

Y ese beso con el que tú alma sueña

Real o inventado, también seré.

Y lo seré de verdad.

 

 

 

 

 

Apetitos

 

La historia de todas las historias dice así:

 

“Alguien necesita a alguien”.

 

No hay más que eso. Lo demás son detalles.

 

La necesidad es el principio y el final.

 

Las caras del hombre son de amor y de odio;

su corazón, de necesidad.

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