La bondad del corazón, de Schopenhauer

La bondad del corazón es una cualidad trascendente, pertenece a un orden de cosas que se eleva por encima de esta vida y es inconmensurable con cualquier otra perfección. Allí donde dicha bondad se da en un grado muy elevado ensancha tanto el corazón que éste abarca el mundo, en tanto que ahora todo está en ese corazón y nada queda fuera, dado que identifica a todos los seres con el suyo propio. Tal bondad procura frente a los demás esa indulgencia ilimitada que de lo contrario cada cual experimenta solo hacia sí mismo. Un hombre así no es capaz de exasperarse: Incluso cuando algo suscita el escarnio y la burla sobre sus propios defectos intelectuales o corporales, en su corazón solo se reprocha a sí mismo el haber sido la ocasión para tales expresiones y por ello sigue tratándolo del modo más cariñoso sin violentarse, albergando la firme esperanza de que se retractará de su error y se reconocerá a sí mismo también en él. ¿Qué valen ante esto el talento y el genio?

 

Arthur SchopenhauerEl mundo como voluntad y representación. Comentarios. Vol II.

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La circunferencia del infierno

 

 

Soy la circunferencia del Infierno;

 

Sostengo el Miedo,

Sostengo el Horror,

Sostengo la Muerte.

 

Mi espíritu vierte cenizas sobre la nada,

Mi voz proviene del silencio del desierto.

Pero mi hambre es infinita

Como la del fuego.

 

La circunferencia del Infierno, me llaman.

 

Pero mi corazón también sangra

Y mis lágrimas contienen verdad.

Mi ánimo puede ser elevado

Y queda pureza en mi mirada.

 

Porque las fronteras infernales,

Como los bordes del Cielo,

Se mezclan

Bajo nuestra piel.

 

 

La circunferencia del Infierno, me llaman.

 

Pero mi verdadero nombre

Es, simplemente, humanidad.

Brisas de mayo

 

 

La primavera se ha levantado hermosa,

Su dulce canción nos resucita un año más.

Las mujeres, el cielo, las flores y el mundo entero

Amanecen a nuestro alrededor.

 

La vida brilla de nuevo, como recién creada.

Los anhelos despiertan bañados en la nueva luz,

La sangre quema bajo la piel

Y tanta belleza quema en los ojos.

 

Es momento de sonreír, amigos.

Tras la gélida noche

Y antes del infierno de fuego,

La primavera nos abraza.

 

No se distraigan, no dura mucho.

Paseen, observen y sientan.

 

Y, sobre todo, la mayor delicia,

Caricias en el alma y en el corazón,

Es esta bendita brisa de primavera

Que susurra palabras de amor.

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