Todo dice que sí.

 

Todo dice que sí.

Sí del cielo, lo azul,

y sí, lo azul del mar;

mares, cielos, azules

con espumas y brisas,

júbilos monosílabos

repiten sin parar.

Un sí contesta sí

a otro sí. Grandes diálogos

repetidos se oyen

por encima del mar

de mundo a mundo: sí.

Se leen por el aire

largos síes, relámpagos

de plumas de cigüeña,

tan de nieve, que caen,

copo a copo, cubriendo

la tierra de un enorme,

blanco sí. Es el gran día.

Podemos acercarnos

hoy a lo que no habla:

a la peña, al amor,

al hueso tras la frente:

son esclavos del sí.

Es la sola palabra

que hoy les concede el mundo.

Alma, pronto, a pedir,

a aprovechar la máxima

locura momentánea,

a pedir esas cosas

imposibles, pedidas,

calladas, tantas veces,

tanto tiempo, y que hoy

pediremos a gritos.

Seguros por un día

hoy, nada más que hoy

de que los no eran falsos,

apariencias, retrasos,

cortezas inocentes.

Y que estaba detrás,

despacio, madurándose,

al compás de este ansia

que lo pedía en vano,

la gran delicia: el sí.

Pedro Salinas, “La voz a ti debida”

Anuncios

Despistes divinos

-Escúcheme, por favor. Venía yo con la bici, rapidito para no llegar tarde y entonces ocurrió. Debió de despistarse Dios o algo pero la realidad se desvaneció. Venía por la calle esa y de pronto me encontraba en el espacio profundo, con unos seres de otra dimensión revoloteando sobre mí. Pasé mucho miedo. Tenían una pinta así entre pulpo y transistor y alitas con las que volaban. Me tiraban de la mochila, se lo juro.

“Ahí Dios debió despertarse porque aparecí en la puerta del colegio una hora después. En serio, fue muy paranormal.

-¿Y por eso has llegado tarde al examen de recuperación?

-Sí. Y los seres me robaron los ejercicios de física y química.

-Estás suspenso, Bernardito. Pero sé positivo; le voy a decir a tu tutora que te suba un punto en literatura. Por creativo. Tenías un uno, ahora tienes un dos. Anda ¿eh?

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑