Corrupción y ceguera.

Este es un país corrupto hasta la médula. Los políticos son solo la punta del iceberg. Todos los españoles, por acción u omisión, lo somos. Es una conclusión dura pero, para mí al menos, bastante clara.

Todo nace de algo bastante antiguo y perverso: el egoísmo. Algunos son tan generosos que extienden su egoísmo hasta su familia, incluso hasta sus amigos, pero todos barremos para casa. Cerramos los ojos a la tragedia ajena por darnos una nimia satisfacción a nosotros mismos o a nuestro círculo. Y estos son los mejores, porque hay quien no ve más allá de su propia nariz, incluso quien no ve ni eso y odia discriminadamente a todos, sobre todo a sí mismo.

¿Cómo podemos pretender que un país funcione bien si los cargos los ocupan ineptos que los tienen solo por ser familiares o amigos del poderoso de turno? Y esto pasa a todos los niveles, desde los más altos hasta los más bajos. Desde el caso de la corrupción y clientelismo político de alto nivel hasta cualquier ayuntamiento desconocido. Desde los empresarios de alto standing hasta los autónomos que manejan mucho menos dinero y poder.

Y lo peor es que nos parece bien. Nos parece justo. ¿Cómo alguien que tiene un puesto de poder podría no beneficiar a su círculo? ¿Acaso no los quiere? Si no lo hace sería un traidor a su gente. Mientras tengamos esta mentalidad limitada y cateta poco puede hacer este país por mejorar. Me gustaría que la gente entendiera que su círculo no son sus conocidos, ni siquiera su país, es la humanidad al completo. No porque seamos hermanos, ni si quiera porque esté bien, sino por pura eficiencia y conveniencia de todos.

Todos: los islámicos, los esquimales, los españoles, los chinos, lo que sean, todos vamos en el mismo barco. Si algún día la gente entiende esto creo que será un paso importante. Muchos ya lo saben, pero no medran por una sencilla razón, a lo podrido no le gusta lo sano. Quien no tiene nada que esconder y llega alto es un peligro para los que sí tienen muchos esqueletos en el armario. No se les puede chantajear ni amenazar ¿Con qué? Están limpios, por eso no convienen, no se les puede manejar.

Yo no tengo colores políticos, ni siquiera creo mucho en la política, creo que es un concepto que debe ser superado. Y aunque éste sea un artículo duro y pesimista yo tengo esperanza. Esperanza de que poco a poco vayamos abriendo los ojos a la realidad. Que entendamos que si hubiéramos nacido en un núcleo de fanatismo islámico probablemente seríamos terroristas, si hubiéramos nacido en cierta parte de China comeríamos perros en vez de pasearlos. Somos hijos de nuestra sociedad, para lo bueno y para lo malo. Culpar al individuo es estúpido. No digo que no haya que detenerlo, claro que sí, pero el problema no nace de la mente de nadie, es mucho más antiguo, mucho más ladino y mucho más peligroso. Está muy extendido y se justifica constantemente, es, simplemente, la ceguera del egoísmo.

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