Sinestesia

 

Acababa de desempaquetar el pack de presocráticos de mi Filosofón 3000 y cuando le hice la primera pregunta a Anaximandro las vibraciones azules invadieron la casa. Seguro que es el mensajero que trae otro paquete, pensé. Apagué el aparato, me dirigí a la puerta y abrí confiado. Pero no era el habitual robot de mensajería, esta vez no. Para mi sorpresa, era un hombre sonriente y elegante que me enseñó una tarjeta. En ella se leía en hermosa caligrafía Allman Brothers: synesthesia experience.

Antes de que me diera cuenta de lo que pasaba el tipo estaba sentado en mi sofá ondulante y le había pedido un té al androide mayordomo. Me hizo un gesto para que me sentara. Así que suspiré y lo hice, sabiendo de sobra que ya era tarde para poner excusas. Me enseñó de nuevo su tarjeta. Y pensé en la manía de escribir los nombres de las cosas en inglés para que sonara más importante y en cuánto me fastidiaba.

Abrí la boca para decir algo pero el tipo ya estaba hablando.

-Hemos venido a verle a usted, señor Pedregal, porque sabemos que es un delicado esteta y una persona de gusto refinado. Por ello queremos ofrecerle en exclusiva nuestro nuevo producto. La experiencia sinestésica definitiva.

-¿Pero qué es la sinestesia? –Le pregunté.

Entonces el tipo sonrió y los ojos le brillaron con astucia.

-¿De verdad no lo sabe?

 

Tres semanas después, en un momento de lucidez, pensé que si quizá hubieran traído a Sócrates en el pack hubiera estado tan interesado que no hubiera abierto la puerta. Cuando lo trajeron ya no les abrí. Llevo semanas sin abrir a nadie.

Ya de entrada compré todo el contenido que me ofrecieron. Y desde entonces vago como un sonámbulo de un objeto a otro. A veces le digo al androide cocinero que prepare alguna cosa, otras veces duermo un poco, pero siempre con el deseo llameando en mi mente.

Tenemos la música que crea atmósferas de olores y hermosas visiones. De forma que uno ya no sabe si de la imagen viene la música o a la inversa. La magia de la sinestesia crea una armonía de sensaciones de la que cuesta separarse. Salvo que otro deseo cruce la mente.

Como por ejemplo los viajes soñados. A la primera mirada solo son cuadros, pero si uno se pierde en ellos los sentidos se revelan ante la realidad circundante y se sumergen en lo que la pintura representa. He estado en batallas, ceremonias, paraísos, bacanales, naufragios y lugares ignotos. Pero si cierro los ojos vuelvo a mi salón. Y mientras miro como las pequeñas ardillas metálicas limpian el polvo y riegan las plantas pienso en la siguiente maravilla. Arrastrando los pies me dirijo hacia ella.

Sin duda la creación más absorbente es la fuente del placer. Tan solo hay que conectarla y empezar a soñar llevado por las sugerencias que ofrece o entregado a la fantasía pura. Convierte las ensoñaciones en experiencias táctiles. Quizá luego imagine a Xena, la princesa guerrera, sí, le diré que me de otro masaje como el de ayer.

Hoy, quizá por puro instinto de supervivencia, salí un poco al jardín. Agotado de tanta experiencia virtual quise salir a mirar algo real. Miré las calles, miré la gente que pululaba, las tristes fachadas, escuché los habituales sonidos estridentes y zumbidos diversos y percibí en el aire el aroma de la huelga de basureros.

Y allí, en mi jardín, me sentí aplastado por dos mundos que no me satisfacían en absoluto. Si al menos Sócrates pudiera aconsejarme…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: