Las moscas del pueblo

A grandes rasgos, los políticos son las moscas del pueblo. Se alimentan de su suciedad y sobre todo de su sangre. De ahí viene que fomenten el enfrentamiento entre las diferentes partes de la sociedad, eso produce heridas, heridas de las que mana su alimento. También por ello favorecen la ignorancia, la estupidez general; de esa suciedad emerge su poder.

El pueblo es un organismo poderoso pero inconsciente, un ente oprimido por otro organismo más débil y mucho más pequeño: los políticos. David Hume dijo que el poder siempre está del lado de los oprimidos, y tenía razón. Los opresores siempre son una minoría, porque si fuéramos todos ¿a quién íbamos a oprimir? Pero la gente no es consciente de su fortaleza, de ahí que proliferen este tipo de moscas.

Esta clase o estamento parasitario se cuida mucho de salir del foco de la culpabilidad; siempre busca cabezas de turco entre el propio pueblo, ya sean personas, grupos étnicos, colectividades, ideas. Da igual. Su ardid es tender un velo sobre la realidad y así mientras nos están sangrando nos peleamos unos con otros por estupideces.

Favorecer la ignorancia, de la cual bebe el enfrentamiento, es una de sus principales bazas. Destruir la verdadera cultura, el pensamiento libre y sustituirlo por contenidos deleznables y adormecedores, ya sea en televisión o en Internet. En los medios de comunicación esto se percibe con total claridad, pero las leyes educativas no son una prueba menor. Cada ideología a su estilo se esfuerza en dinamitar la cultura que aporta riqueza intelectual y libertad de pensamiento.

Mientras ellos, cada uno con sus técnicas propias, nos manipulan con total impunidad. La derecha regando y fertilizando las venenosas raíces del egoísmo; la izquierda por su parte, azuzando y fortaleciendo la envidia y, ambos, enmascarando sus tretas tras la palabra justicia, como si alguno de ellos tuviera la mínima noción de lo que esa palabra significa. Una palabra tan hermosa y tan adulterada y prostituida en la actualidad.

Supongo que este texto deja traslucir cierta rabia, lo siento, pero la indignación que siente uno es demasiado grande para poder ocultarla. Si la gente fuera consciente de su poder y de sus verdaderos intereses no nos durarían ni media hora. Pero así estamos, llevamos siglos alimentando moscas con nuestra propia sangre.

Quiero ser optimista, pensar que esto se acabará algún día y que, aunque yo no lo vea, el tiempo y la auténtica justicia ponga a esa gentuza en su sitio. Cuando se tiene una herida y las moscas vienen, uno las espanta, pero a este tipo de moscas las alentamos y las aplaudimos. Las animamos y las jaleamos como a héroes. Imagino que estaréis de acuerdo en que es para deprimirse un poco.

Sea como sea, como dije antes, quiero ser optimista y deseo de corazón que algún día la gente despierte y comprenda cómo son las cosas y cuáles son sus verdaderos intereses.  

5 comentarios en “Las moscas del pueblo

  1. Este texto debería ser de obligada lectura. Comparto tu rabia y, como tú, quiero ser optimista aunque tampoco lo vea …
    Me quedo con esa parte que dice que «el pueblo es un organismo poderoso, pero inconsciente»
    Muchas gracias por compartir este magnífico texto, Daniel. Un saludo de buenas noches 🍃🍀

    Le gusta a 1 persona

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