Fragmentos Dhammapada (2ª parte)

 

108.

Lo que quiera que un hombre ofrezca durante un año como prueba de devoción o en donaciones para hacerse acreedor de algún merito no vale ni una fracción del merito logrado con la reverencia a un hombre justo.

 

125.

El insensato que hace daño a un hombre bueno, a un hombre puro y libre de pecado, ve cómo el mal se vuelve contra él, como el polvo arrojado contra el viento.

 

127.

Ni en el cielo ni en la profundidades del mar ni en la montaña ni en ninguna otra parte puede un hombre librarse de las malas acciones que ha cometido.

 

129.

Todos los seres tiemblan ante el peligro, todos temen a la muerte. Cuando un hombre reflexiona sobre ello no mata ni causa muertes.

 

150.

Una casa de huesos es este cuerpo, huesos cubiertos con carne y sangre. El orgullo y la hipocresía moran en esta casa y también la vejez y la muerte.

 

162.

Y el mal que crece en un hombre es como la enredadera malava que envuelve el árbol sala y el hombre se ve reducido a la condición que su enemigo desea para él.

 

170.

Cuando un hombre considera este mundo una burbuja de espuma y la falsa ilusión de un espejismo, el rey de la muerte no tiene poder sobre él.

 

199.

¡Vivamos con júbilo y paz entre los que luchan! Entre los que luchan, vivamos en paz.

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