Esperanza

 

 

Desde mi punto de vista la clave, lo que determina el futuro de la humanidad, aparte de causas circunstanciales, es bastante sencillo: ¿El hombre es bueno o puede llegar a serlo o es malo sin remedio? La humanidad, conduciéndose a sí misma, tiene su destino pendiente de esta pregunta. Puede formularse de otras formas ¿Es creativo y constructivo o autodestructivo? ¿Triunfará Eros o Thanatos? Etc.

En cierto modo y siendo simplista una opinión más favorable (el hombre es bueno y puede vivir bien en comunidad) nos hará oscilar más hacia la “izquierda” política y un juicio contrario nos hará pensar que el hombre debe estar bien atado e inclinarnos hacia la “derecha”. Esta es mi impresión y reconozco que es una valoración muy general pero que puede observarse en ocasiones.

Tengo la costumbre de empezar por lo malo y terminar por lo bueno, supongo que será una manía tan válida como la contraria. Así que hagámoslo de este modo y llamemos al primer testigo del Juicio del Hombre, el que menos nos va a ayudar. Les presento al siempre jovial Hobbes. “Homo homini lupus” decía, que significa: el hombre es un lobo para el hombre. Dijo algunas cosas interesantes aparte, no obstante el tema que nos ocupa no es ése. Este razonamiento, que el hombre es malo entre sí, despiadado, se ha seguido perfilando, puliendo y mejorando hasta hoy. Y desde mucho antes de Hobbes.

Pero en este pequeño Juicio del Hombre hay más testigos, entre ellos uno de los más carismáticos, el feo y descalzo liante al que se conocía como Sócrates. Nos dice algo mucho más interesante desde mi punto de vista; el ser bueno es rentable, lo contrario es mal negocio. No nos dice que algún día en el cielo nuestra vida de generosidad será recompensada. No, la buena acción se recompensa por sí misma. No hay que ser bueno porque sea lo correcto o para ser un mártir, sencillamente ése es el camino de felicidad. Si quieres ser feliz no te queda otra. Eso nos dice, o creo entender yo, mi profesor favorito, el viejo Sócrates.

Y para terminar este pequeño juicio deberíamos llamar a un francés libertino y revolucionario mucho más cercano en el tiempo a Hobbes, el bueno de Rosseau. Este hombre pensaba que la educación era posible, que el mundo podría ser mucho mejor y de hecho que lo sería. “El hombre es bueno por naturaleza”. Dijo.

Acertó. Y seguirá acertando. Ya aquí cada uno puede irse de copas con Hobbes o darle al vino griego, para opiniones, como se dice, los colores. Pero yo soy optimista.

Para mí la tendencia general del mundo es buena. Para un observador del pasado algunos lugares de este mundo actual nuestro sería casi el paraíso. El mundo ha mejorado, desgraciadamente no de forma uniforme, hay lugares donde el tiempo y el progreso se detuvieron trágicamente. Pero, como digo, soy optimista, creo que la gente lleva dentro un ansia de mejorar y de ser feliz que supera su energía autodestructiva. Yo veré poco en estos años de vida que tengo, pero a día de hoy estoy convencido de que el mundo irá a mejor y de que algún día todo esto dará igual porque todos sabrán de sobra la bondad intrínseca del hombre. La esperanza no será ya un salvavidas como ahora, ni siquiera hará falta.

Eso creo.

 

 

 

 

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