No hay peor lujuria que pensar. Es pura lascivia que se propaga cual hierbajo anemófilo por los parterres reservados a las margaritas. Nada hay sagrado para quienes piensan. Con descaro llaman a las cosas por su nombre, elaboran análisis disipados y síntesis concupiscentes, se entregan a la salvaje y libertina persecución de la verdad desnuda, … Sigue leyendo «Unas palabras sobre pornografía», de Wislawa Szymborska
La dama de blanco
En confrontación con miles de referencias, la idea nace en tu interior. Comienza entonces el juego de la seducción mental. La idea permanece ahí, solo debes girarte, sabes que está ahí, y que sonríe. Entonces, la enfrentas con tu mirada y, donde había una idea, solo hay vacío. El juego continúa, igual, pero … Sigue leyendo La dama de blanco
Sinestesia
Acababa de desempaquetar el pack de presocráticos de mi Filosofón 3000 y cuando le hice la primera pregunta a Anaximandro las vibraciones azules invadieron la casa. Seguro que es el mensajero que trae otro paquete, pensé. Apagué el aparato, me dirigí a la puerta y abrí confiado. Pero no era el habitual robot de … Sigue leyendo Sinestesia
La respuesta.
En el Valle de Araloth las palabras y la música se percibían como figuras, formas y colores. Privados del sonido, componían sus discursos y canciones dibujando en el aire con sus voces e instrumentos. Su cielo estaba lleno de fulgurantes disertaciones y delicadas melodías. Las nubes competían en belleza con palabras y canciones. … Sigue leyendo La respuesta.
Todas las deidades residen en el pecho humano
Los antiguos poetas animaban todos los objetos sensibles con dioses o genios. Les prestaban nombres de bosques, ríos, montañas, lagos, ciudades, naciones y de todo lo que sus dilatados y numerosos sentidos podían percibir. Y en particular estudiaban el genio de cada ciudad o país y los colocaban bajo el patrocinio de su divinidad mental. … Sigue leyendo Todas las deidades residen en el pecho humano
El Tigre, de William Blake
EL TIGRE ¡Tigre! ¡Tigre!, fuego que ardes En los bosques de la noche, ¿Qué mano inmortal, qué ojo Pudo idear tu terrible simetría? ¿En qué distantes abismos, en qué cielos, Ardió el fuego de tus ojos? ¿Con qué alas osó elevarse? ¿Y que mano osó tomar ese fuego? ¿Y que hombro y qué arte, podrían … Sigue leyendo El Tigre, de William Blake
Cenizas
Tras el parpadeante velo, las pequeñas mariposas de fuego se acercaron a la máscara viva, iluminándola, y de ella surgió una voz que eran muchas, que eran todas: Cae la noche y laten los sueños, Ya pasó el cenit y el amanecer está olvidado. Y, oscuro entre las brumas, se aviva el deseo … Sigue leyendo Cenizas
Doce millones
Aquel día vagabundeaba por el barrio, a ver si surgía algo. Me paré en las cabinas de teléfonos y miré por si alguien se había olvidado alguna moneda. No hubo suerte en la primera. Fui hacia la otra, pensando que solo me faltaban quince céntimos para comprarme un lolipop, pero nada. Hoy no era … Sigue leyendo Doce millones
Aquel cielo
Los pechos de ambos se agitaron como volcanes a punto de entrar en erupción. Sintieron como un viento interior los arrastraba entre emociones solo atisbadas en sueños. Sus cuerpos palpitaban al unísono y sus conciencias volaban en un cielo cuyo aire compartían. Aquel cielo, nacido entre ellos, fue lo único que existió. Y aunque no … Sigue leyendo Aquel cielo
Pasadizos secretos
Hace tiempo, cuando era un niño pequeño, tuve un sueño. Aquella madrugada entré en un mundo de luz y suavidad. Las cosas eran aterciopeladas y brillantes, su roce acariciaba, su calor besaba. Todo era luminoso por igual, como si la fuente surgiera de los mismos objetos y del mismo aire. Floté y … Sigue leyendo Pasadizos secretos