«Unas palabras sobre pornografía», de Wislawa Szymborska

No hay peor lujuria que pensar. Es pura lascivia que se propaga cual hierbajo anemófilo por los parterres reservados a las margaritas. Nada hay sagrado para quienes piensan. Con descaro llaman a las cosas por su nombre, elaboran análisis disipados y síntesis concupiscentes, se entregan a la salvaje y libertina persecución de la verdad desnuda, … Sigue leyendo «Unas palabras sobre pornografía», de Wislawa Szymborska

Sinestesia

  Acababa de desempaquetar el pack de presocráticos de mi Filosofón 3000 y cuando le hice la primera pregunta a Anaximandro las vibraciones azules invadieron la casa. Seguro que es el mensajero que trae otro paquete, pensé. Apagué el aparato, me dirigí a la puerta y abrí confiado. Pero no era el habitual robot de … Sigue leyendo Sinestesia

La respuesta.

    En el Valle de Araloth las palabras y la música se percibían como figuras, formas y colores. Privados del sonido, componían sus discursos y canciones dibujando en el aire con sus voces e instrumentos. Su cielo estaba lleno de fulgurantes disertaciones y delicadas melodías. Las nubes competían en belleza con palabras y canciones. … Sigue leyendo La respuesta.

Todas las deidades residen en el pecho humano

Los antiguos poetas animaban todos los objetos sensibles con dioses o genios. Les prestaban nombres de bosques, ríos, montañas, lagos, ciudades, naciones y de todo lo que sus dilatados y numerosos sentidos podían percibir. Y en particular estudiaban el genio de cada ciudad o país y los colocaban bajo el patrocinio de su divinidad mental. … Sigue leyendo Todas las deidades residen en el pecho humano

Aquel cielo

Los pechos de ambos se agitaron como volcanes a punto de entrar en erupción. Sintieron como un viento interior los arrastraba entre emociones solo atisbadas en sueños. Sus cuerpos palpitaban al unísono y sus conciencias volaban en un cielo cuyo aire compartían. Aquel cielo, nacido entre ellos, fue lo único que existió. Y aunque no … Sigue leyendo Aquel cielo